¿No te ha llegado a suceder que con mucho esfuerzo y trabajo logras adquirir un buen gadget (smartphone, tableta, etc.) y en 8 meses aproximadamente sale una versión mejorada de ese gadget? ¿No? A mi tampoco… T_T
Que no nos sorprenda que en el 2012, la compañia Apple decida lanzar su tan codiciado y esperado iPhone 5 o su tableta iPad 3. En el argot del Marketing, hay un concepto denominado Obsolescencia Programada/Planeada y se refiere básicamente a planear la vida útil de un producto para posteriormente ser reemplazado por uno mejor en un cierto período de tiempo.
El ciclo de vida de un producto, el eufemismo de la Obsolescencia Programada, se dá en dos vertientes:
- En primer término, se dá cuando el mercado (consumidores, usuarios) deciden que dicho producto/servicio ya no les es útil, satisfactorio y la empresa se ve obligada a mejorar o reemplazar dicho producto.
-
Y segundo, cuando la empresa misma decide o planea la obsolescencia del producto para lanzar una mejora del mismo en un cierto período de tiempo, y es ahí cuando el consumidor se obliga a sí mismo a adquirir ese producto mejorado, siendo el anterior, completamente funcional.
La Obsolescencia Programada tiene varias implicaciones tanto a nivel tecnológico, económico, social y de medio ambiente. Pero antes de proseguir en el tema, veamos un poco de historia para comprender la razón de ser de la Obsolescencia Programada.
BOMBILLA
La idea de que los productos debían durar menos, se inició a raíz de la Revolución Industrial. La producción en masa y la sociedad de consumo surgieron a la par con la Obsolescencia Programada.
Sí, así como hay cárteles de la droga, también lo hay para las bombillas (focos)…WTF?
Phoebus, cártel para controlar la duración de las bombillas, surgió en el año de 1924, en Ginebra. A éste cártel pertenecían grandes compañías como Philips y Osram entre otras, cuyo principal objetivo era controlar al consumidor a través de la duración de la bombilla, es decir, fabricar una bombilla cada vez más frágil para alentar el consumo constante y repetido. Cuando una empresa no espetaba la duración en horas estipulada para las bombillas, era multada severamente. Y así pasaron varios años y el cártel constantemente cambiaba de nombre, pero su filosofía permanecía intacta. Se podría afirmar entonces que la bombilla fué el primer producto en adoptar la idea de la Obsolescencia Programada.
La bombilla más longeva del mundo, localizada en el Departamento de Bomberos, en Livermore, Califoria, EUA.
Tiempo después, en el año de 1929, se originó la crisis de Wall Street, en Nueva York, frenando completamente la sociedad de consumo, lo cual desenfrenó la recesión económica. Fué en esa misma ciudad donde surgió por primera vez el concepto de Obsolescencia Programada, una propuesta acuñada por Bernard London para reactivar la economía. Planteaba la obligación de adoptar la Obsolescencia Programada para equilibrar capital y trabajo, así, siempre habría mercado para productos nuevos y, por consiguiente, haría falta mano de obra, pero ésta idea jamás se llevo a cabo en ese entonces, por considerarse una idea totalmente radical.
Más tarde, en los años 50′s, en la América de la Posguerra, la Obsolescencia Programada tomó una alternativa diferente con Brooks Stevens. Planteaba ya no la obligación hacia el consumidor por adquirir un producto, sino de seducirle a través del Marketing y diseños de productos atractivos siempre contemplando la Obsolescencia Programada en los productos.
OMFG!!!
La idea fundamental del concepto de Obsolescencia Programada es crear un consumidor siempre insatisfecho por el producto que ha adquirido, que lo motive, a través del diseño y del Marketing, a adquirir el producto más nuevo, el mejor.
Hay tres factores a considerar en el desarrollo y planeación de productos/servicios:
- Publicidad
- Obsolescencia Programada
- Créditos al consumo
Como lo mencioné, el Marketing y la Publicidad juegan un papel primordial en la Obsolescencia Programada pero, ¿qué pasa con el crédito? Utilizamos el crédito para adquirir productos que no necesitamos, lo cual carece de sentido alguno.
En la Economía Comunista, integrada por los países del Bloque del Este, la fabricación de productos no se basaba en el libre mercado, sino que estaba planificada por el Estado, en este terreno, la Obsolescencia Programada no tenía ninguna razón de ser. Fué hasta el año 1989, con la caída del Muro de Berlín cuando el consumismo desenfrenado se dá tanto en el Este como en el Oeste.
MEDIO AMBIENTE
¿Sabías que hay países que se utilizan como basureros mundiales? ¿No? Yo menos… u_u
Uno de esos países es Ghana, en África. Pero, ¿cómo es esto posible si el Trato Mundial prohíbe enviar residuos electrónicos a países en Vías de Desarrollo? Sencillo, las potencias mundiales declaran sus residuos como productos de segunda mano, pero más del 80% de esos productos no se pueden reparar, son inservibles.
Con la Obsolescencia Programada estamos viviendo en una Economía del Despilfarro, generando cada día toneladas y toneladas de residuos que van a parar a países en Vías de Desarrollo. Los recursos naturales de que disponemos son limitados, son finitos, nuestro planeta ya no puede sostener el despilfarro por mucho tiempo y es en este sentido que la vida corta de los productos está generando problemas de residuos.
La naturaleza funciona de ésta manera: genera nutrientes que son aprovechados por otros organismos para su desarrollo, éstos a su vez, generan nutrientes aprovechados por otros organismos y así se cumple el ciclo de renovación y aprovechamiento de la naturaleza.
Basurero electrónico mundial, en Ghana, África.
En la actualidad, hay actores que están abogando por la naturaleza, por luchar en contra de la Obsolescencia Programada. Uno de ellos es el francés Serge Latouche, quién plantea la escencia del Decrecimiento: REDUCIR; reducir nuestra huella ecológica, reducir el despilfarro, reducir la sobreproducción, reducir el sobreconsumo replanteando completamente la ingeniería y la producción de artículos. Contrario a ésta idea, dice Latouche, vivimos en una sociedad de Crecimiento, donde la idea no es crecer para satisfacer necesidades, sino crecer por crecer. Además, con ésta teoría del Decrecimiento, desaparecerían todas las profesiones (mercadólogos, publicistas, ingenieros, diseñadores, etc.), los centros comerciales no existirían.
Si las empresas produjeran artículos o productos con la idea de ser nutrientes, entonces los productos de vida corta se convertirían en algo nuevo o fungirían como complemento de algo nuevo, así, lo que se produciría serían nutrientes más no desechos. Bajo ésta premisa, si las empresas funcionarán como la naturaleza, la Obsolescencia Programada quedaría obsoleta, en otras palabras, serían productos que tendrían la ventaja de no agotarse al usarlos.
Entonces, la pregunta obligada sería: ¿es viable una economía sin la Obsolescencia Programada y sin su impacto sobre el medio ambiente?
Las empresas deben considerar todo el costo que involucra el desarrollar un producto (recursos naturales y energéticos, transporte, almacenamiento, etc.) y tal vez y sólo tal vez, las empresas recapacitarían para desarrollar un producto que durase para siempre. Pero ésta tarea no sólo depende de las empresas, el consumidor es parte primordial de éste proceso, puesto que la Obsolescencia Programada depende única y exclusivamente del consumidor.
PONTE A REFLEXIONAR
Y, ¿qué hay acerca de la ética?
Si tú eres un Ingeniero, ¿qué opinas o qué emoción te evoca cuando tienes que diseñar un producto para que falle, para que dure menos de lo previsto?
La mayoría de los productos que adquirimos son productos desechables, lo que da paso a realizar compras frecuentes y repetidas.
Obsolescencia Programada, el motor secreto de nuestra sociedad de consumo, donde la empresa determina el período de renovación de los productos, aquel proceso donde se acorta intencionalmente la vida útil de los productos para incrementar las ventas de las empresas, aquel medio por el cual, se controla al consumidor generándole dependencia al consumo.
Dependemos enteramente de los objetos para nuestra identidad y autoestima, nuestra libertad y felicidad la medimos a través del consumo desmedido. Entonces, si la felicidad dependiera del nivel de consumo, seríamos infinitamente felices, ¿no lo crees?
Vivimos en una economía de crecimiento ilimitado, pero con un planeta limitado. Las empresas y la Sostenibilidad deben de ir de la mano. Si continuamos con productos con vida limitada, productos con fecha de caducidad, con un consumidor que tiene el deseo de poseer algo más nuevo, un pco antes de lo necesario, con esa idea de Usar y Tirar, más temprano que tarde, vamos a sufrir las consecuencias de ese despilfarro, porque a fin de cuentas, compramos por diversión, más que por necesidad.
Y para finalizar te invito a que te cuestiones lo siguiente antes de adquirir cualquier producto: ¿realmente lo necesito?
Concluyo con una frase de Mahatma Ghandi que dice:
“El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos.”






